El escándalo destruye

En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Santo Padre habló del escándalo que supone llevar una doble vida.

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Foto: ecclesia.pt

Pero, ¿qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida, la doble vida. La doble en todo: yo soy muy católico, yo voy siempre a Misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida. Y tantos católicos son así. Y escandalizan”.

A todos nosotros, a cada uno de nosotros, nos hará bien, hoy, pensar si hay algo de doble vida en nosotros, aparecer justos, parecer buenos creyentes, buenos católicos, pero por debajo hacer otra cosa; si hay algo de doble vida”.

Cristianos que son ‘momias espirituales’

La homilía del martes en Santa Marta, el Papa nos ha ayudado a entender que Jesús es el camino.

Un cristiano que no camina, que no hace camino, es un cristiano no cristiano. No se sabe lo que es. Es un cristiano un poco ‘paganizado’: está allí, estancado, no va adelante en la vida cristiana, no hace florecer las Bienaventuranzas en su vida, no hace las obras de misericordia… Está parado. Perdónenme la palabra, pero es como si fuera una ‘momia’, allí.., una ‘momia espiritual’. Y hay cristianos que son ‘momias espirituales’. Parados, allí. No hacen daño, pero no hacen el bien”.

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Foto: ecclesia.pt

Son errantes en la vida cristiana, vagabundos. Su vida es un ir dando vueltas, aquí y allá, y así se pierden la belleza de acercarse a Jesús, al camino de Jesús. Pierden el camino, porque van dando vueltas, y tantas veces ese vagabundear, los lleva a una vida sin salida: el vagabundear demasiado se transforma en un laberinto y después no saben cómo salir. Han perdido esa llamada de Jesús”.

¡Y pidamos al Espíritu Santo que nos enseñe a caminar bien, siempre!”.

Pidamos esta gracia”.

Dejar la fe como herencia

En su homilía, el Papa Francisco nos habló de que el pensamiento de la muerte ilumina la vida y así, invitó a no tener miedo de la muerte, porque el recorrido de la vida continúa.

En cada vida hay un fin. Es un pensamiento que no gusta tanto y siempre se encubre, pero es una realidad que debemos tener siempre ante nosotros”.

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David reinó en Israel durante cuarenta años: “Pero también cuarenta años pasan. Y David hace memoria de las promesas de Dios, hace memoria de su propia fe en estas promesas y se las recuerda a su hijo”.

Cuando en la ceremonia del Bautismo damos a los padres la vela encendida, la luz de la fe, les estamos diciendo: ‘Consérvala, hazla crecer en tu hijo y en tu hija y déjala como herencia’. Dejar la fe como herencia, esto nos enseña David, y muere así, sencillamente como cada hombre”.

La herencia más bella, la mayor herencia que un hombre, una mujer, puede dejar a sus hijos es la fe”.

El pequeño martirio de cada día

Su Santidad el Papa Francisco nos ha explicado en su homilía de Santa Marta la importancia de darse cada día:

La vida de la Iglesia es un camino guiado por el Espíritu que nos recuerda las palabras de Jesús y nos enseña las cosas que aún Jesús no ha podido decirnos. Es compañero del camino y también nos defiende del escándalo de la Cruz. La Cruz es un escándalo para los judíos que piden signos y necedad para los griegos, es decir, los paganos que piden sabiduría, ideas nuevas. Los cristianos, en cambio, predican a Cristo crucificado”.

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Es la fuerza del Espíritu. El testimonio. Es verdad, esto es precisamente el martirio, el testimonio supremo. Pero también está el testimonio de cada día, el testimonio de hacer presente la fecundidad de la Pascua que nos da el Espíritu Santo, que nos guía hacia la verdad plena, la entera verdad, y nos hace recordar lo que Jesús nos dice”.

Un cristiano que no toma seriamente esta dimensión martirial de la vida no ha entendido aún el camino que Jesús nos ha enseñado”.

Por último el Santo Padre nos dio un consejo: “pidamos al Señor la gracia de recibir al Espíritu Santo que nos hará recordar las cosas de Jesús, que nos guiará a la verdad total y nos preparará cada día para dar este testimonio, para dar este pequeño martirio de cada día o un gran martirio, según la voluntad del Señor”.

Católicos, pero no demasiado

Con qué fuerza en la misa de la Residencia Santa Marta, el Papa Francisco nos llama a sacudir nuestros miedos y salir fuera de ellos… “Es tan difícil escuchar la voz de Jesús, la voz de Dios, cuando uno gira alrededor de sí mismo: no tiene horizonte, porque el horizonte es él mismo. Y detrás de esto hay otra cosa, más profunda: está el miedo de la gratuidad. Tenemos miedo de la gratuidad de Dios. Es tan grande que nos da miedo”.

Foto: ecclesia.pt

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“Estamos más seguros en nuestros pecados, en nuestros límites, pero estamos en nuestra casa; ¿salir de nuestra casa para ir a la invitación de Dios, a la casa de Dios, con los otros? No. Tengo miedo. Y todos nosotros cristianos tenemos este miedo: escondido, adentro…pero no demasiado. Católicos, pero no demasiado. Confiados en el Señor, pero no demasiado. Este ‘pero no demasiado’ marca nuestra vida, nos hace pequeños, ¿no? Nos empequeñece”.

“El don de Dios es gratis, que la salvación no se compra: es un gran regalo, que el amor de Dios…es el amor más grande! Ésta es la gratuidad.  Y nosotros tenemos un poco de miedo y por esto pensamos que la santidad se hace con nuestras cosas y a la larga, nos volvemos un poco pelagianos ¡eh! La santidad, la salvación es gratuita”.

Llevados sobre alas de águila

La homilía del Santo Padre Francisco en la Santa Misa por la Evangelización de los Pueblos durante el viaje apostólico a Albania, ha hablado sobre las michas dificultades que han tenido los cristianos, no sólo de su país, a lo largo de los siglos.

Pensando en aquellos decenios de atroces sufrimientos y de durísimas persecuciones contra católicos, ortodoxos y musulmanes, podemos decir que Albania ha sido una tierra de mártires: muchos obispos, sacerdotes, religiosos, fieles laicos, ministros de culto de otras religiones, pagaron con la vida su fidelidad. No faltaron pruebas de gran valor y coherencia en la confesión de la fe. ¡Fueron muchos los cristianos que no se doblegaron ante la amenaza, sino que se mantuvieron sin vacilación en el camino emprendido!”

Foto: ecclesia.pt

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El Señor ha estado a su lado, queridos hermanos y hermanas, para sostenerlos; Él los ha guiado y consolado, y los ha llevado sobre alas de águila, como hizo con el antiguo pueblo de Israel”.

Entonces ha hecho un llamamiento a la concordia y al respeto mutuo: “Hoy las puertas de Albania se han abierto y está madurando un tiempo de nuevo protagonismo misionero para todos los miembros del pueblo de Dios: todo bautizado tiene un lugar y una tarea que desarrollar en la Iglesia y en la sociedad. Que todos se sientan llamados a comprometerse generosamente en el anuncio del Evangelio y en el testimonio de la caridad; a reforzar los vínculos de solidaridad para promover condiciones de vida más justas y fraternas para todos”.

Cristianos expulsados con guantes blancos

El Papa Francisco siempre nos interpela, esta vez con un tema durísimo, el rechazo a los cristianos hasta el punto, incluso, del martirio. No olvidemos que el Señor nunca nos abandona, no deja que la barca naufrague.

Hoy miramos esta Iglesia de Roma que crece, regada por la sangre de los mártires. Pero también es justo que pensemos en tantos mártires de hoy, tantos mártires que dan su vida por la fe”.

Hoy en día hay tantos mártires en la Iglesia, muchos cristianos son perseguidos. Pensemos en el Medio Oriente, los cristianos que deben huir de las persecuciones, los cristianos asesinados por sus perseguidores. También los cristianos expulsados de manera elegante, con guantes blancos: esta también es una persecución. Hoy en día hay más testigos más mártires en la Iglesia que en los primeros siglos”.

Foto: Noticieros Televisa

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Y cuando el testimonio llega al final, cuando las circunstancias históricas nos piden un testimonio fuerte, allí están los mártires, los más grandes testigos. Y aquella Iglesia es regada por la sangre de los mártires. Y esta es la belleza de martirio. Comienza con el testimonio, día tras día, y puede terminar como Jesús, el primer mártir, el primer testigo, el testigo fiel: con la sangre”.