La injusticia no es la última palabra

Su Santidad el Papa Francisco, al hablar sobre los misioneros, en la fiesta de San Francisco de Asís, ha hablado sobre la esperanza.

“Jesús quiere testigos: personas que propagan esperanza con su modo de acoger, de sonreír, de amar. Los mártires de todo tiempo, con su fidelidad a Cristo, narran que la injusticia no es la última palabra en la vida. En Cristo resucitado podemos continuar esperando”.

Foto: ecclesia.pt

“La tarea de los cristianos en este mundo es aquel de abrir espacios de salvación, como células de regeneración capaces de restituir linfa a lo que parecía perdido para siempre”.

“El cristiano no está triste y amargado, sino convencido, por la fuerza de la resurrección, que ningún mal es infinito … ningún odio es invencible por el amor.”.

Anuncios

Rezar por todos los gobernantes

En la capilla de Santa Marta, el Papa Francisco ha exhortado a los gobernantes a rezar y también a nosotros por ellos.

“Si no reza, se cierra en su propia auto-referencialidad o en la de su partido, en aquel círculo del que no puede salir; es un hombre cerrado en sí mismo. Pero cuando ve los verdaderos problemas, tiene esta conciencia de ‘subalternidad’, que hay otro que tiene más poder que él”.

Foto: ecclesia.pt

“Es necesario, por tanto, pedir a Dios la gracia de poder gobernar bien como Salomón que no pidió a Dios la riqueza sino la sabiduría para gobernar”.

“¿Rezo por todos los gobernantes? Y si ustedes encuentran, cuando hacen el examen de conciencia para confesarse, que no han rezado por los gobernantes, lleven esto a la confesión. Porque no rezar por los gobernantes es un pecado”.

Cristianos de salón

Con motivo de la fiesta de San Pedro y San Pablo, el Papa Francisco habló sobre el martirio y la necesidad de probar con hechos que somos discípulos de Cristo.

Especialmente en el momento de la prueba, Dios nos tiende su mano, viene en nuestra ayuda y nos libra de las amenazas de los enemigos. Pero recordemos que nuestro verdadero enemigo es el pecado y el maligno, que nos empuja a ello”.

Foto: ecclesia.pt

Preguntémonos si somos cristianos de salón, de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino, que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón. Quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida”.

 

Son Santos los que llevan adelante a la Iglesia

En la Celebración de la Memoria de los Testigos de la fe de los siglos XX y XXI en la Basílica de San Bartolomé, el Santo Padre dijo que la Iglesia es una Iglesia de mártires.

Y existen también tantos mártires escondidos, esos hombres y esas mujeres fieles a la fuerza humilde del amor, a la voz del Espíritu Santo, que en la vida de cada día buscan ayudar a los hermanos y de amar a Dios sin reservas”.

Foto: ecclesia.pt

Jesús nos ha elegido y nos ha rescatado, por un don gratuito de su amor. Con su muerte y resurrección nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del príncipe de este mundo”.

Los mártires pueden ser pensados como héroes pero lo fundamental del mártir es que es uno que ha recibido una gracia. Existe la gracia de Dios, no el coraje, no valentía, ésto es lo que lo hace mártir”.

El escándalo destruye

En su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Santo Padre habló del escándalo que supone llevar una doble vida.

bien_por_el_papa

Foto: ecclesia.pt

Pero, ¿qué cosa es el escándalo? El escándalo es decir una cosa y hacer otra; es la doble vida, la doble vida. La doble en todo: yo soy muy católico, yo voy siempre a Misa, pertenezco a esta asociación y a esta otra; pero mi vida no es cristiana, no pago lo justo a mis empleados, exploto a la gente, soy sucio en los negocios, hago blanqueo de dinero… doble vida. Y tantos católicos son así. Y escandalizan”.

A todos nosotros, a cada uno de nosotros, nos hará bien, hoy, pensar si hay algo de doble vida en nosotros, aparecer justos, parecer buenos creyentes, buenos católicos, pero por debajo hacer otra cosa; si hay algo de doble vida”.

La cultura nociva del descarte

El Papa ha recibido en audiencia a la Asociación Nacional de Trabajadores Ancianos italianos y les ha advertido de la relevancia de los ancianos.

La Iglesia mira a las personas ancianas con afecto, gratitud y gran estima, como parte esencial de la comunidad cristiana y de la sociedad, pues representan las raíces y la memoria de un pueblo”.

papa_con_todos

Foto: ecclesia.pt

Ustedes tienen la misión de dar testimonio de los valores que realmente importan y que permanecen para siempre”.

Estamos llamados a trabajar para el desarrollo de la cultura de la vida, dando testimonio de que cada etapa de la existencia es un don de Dios y tiene una belleza e importancia propias, aunque esté marcada por la fragilidad”.

Hemos de contrarrestar la cultura nociva del descarte, que margina a los ancianos considerándolos improductivos. Favorecer los lazos entre generaciones porque el futuro de un pueblo requiere el encuentro entre jóvenes y ancianos”.

El huésped de piedra

El Papa ha comentado el evangelio de hoy y el evangelista Lucas narra de Jesús, que mientras estaba en camino hacia Jerusalén, entra en un poblado y es recibido en casa de dos hermanas: Marta y María.

Ambas ofrecen acogida al Señor, pero lo hacen en diferentes modos. María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (cfr v. 39), en cambio Marta está ocupada preparando cosas”.

En sus quehaceres y ocupaciones, Marta corre el riesgo de olvidarse. Y este es el problema: corre el riesgo de olvidar la cosa más importante, es decir la presencia del huésped, que era Jesús en este caso”.

escucha al papa

Foto: ecclesia.pt

Y el huésped no es simplemente servido, alimentado, cuidado en todos los sentidos. Es necesario sobre todo que sea escuchado. Recuerden bien esta palabra: ¡escuchar! Porque el huésped es acogido como persona, con su historia, su corazón rico de sentimientos y de pensamientos, para que se pueda sentir verdaderamente en familia. Pero si tú recibes a un huésped en tu casa y continúas a hacer las cosas, lo haces sentarse allí, callado él, callado tú, es como si fuera de piedra: el huésped de piedra. ¡No! El huésped es escuchado”.

Si nosotros vamos a rezar -por ejemplo- delante al Crucifijo y hablamos, hablamos, hablamos y hablamos, y después nos vamos: ¡no escuchamos a Jesús! No dejamos hablar a Él a nuestro corazón. Escuchar: aquella palabra es clave. ¡No olviden! No debemos olvidar que la Palabra de Jesús nos ilumina, nos sostiene y sostiene todo lo que somos y que hacemos”.