Dejar la fe como herencia

En su homilía, el Papa Francisco nos habló de que el pensamiento de la muerte ilumina la vida y así, invitó a no tener miedo de la muerte, porque el recorrido de la vida continúa.

En cada vida hay un fin. Es un pensamiento que no gusta tanto y siempre se encubre, pero es una realidad que debemos tener siempre ante nosotros”.

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Foto: ecclesia.pt

David reinó en Israel durante cuarenta años: “Pero también cuarenta años pasan. Y David hace memoria de las promesas de Dios, hace memoria de su propia fe en estas promesas y se las recuerda a su hijo”.

Cuando en la ceremonia del Bautismo damos a los padres la vela encendida, la luz de la fe, les estamos diciendo: ‘Consérvala, hazla crecer en tu hijo y en tu hija y déjala como herencia’. Dejar la fe como herencia, esto nos enseña David, y muere así, sencillamente como cada hombre”.

La herencia más bella, la mayor herencia que un hombre, una mujer, puede dejar a sus hijos es la fe”.

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Dios vive en nuestras ciudades

El Papa Francisco, con motivo de su viaje a Estados Unidos, en su homilía de la Misa celebrada por la justicia y por la paz en el Madison Square Garden, de Nueva York, habló sobre la realidad de la Iglesia en nuestros días, en nuestra vida.

Vivir en una gran ciudad, dijo el Papa, es algo bastante complejo: contexto pluricultural con grandes desafíos no fáciles de resolver. Las grandes ciudades son recuerdo de la riqueza que esconde nuestro mundo: la diversidad de culturas, tradiciones e historias”.

Foto: ecclesia.pt

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Saber que Jesús sigue caminando en nuestras calles, mezclándose vitalmente con su pueblo, implicándose e implicando a las personas en una única historia de salvación, nos llena de esperanza, una esperanza que nos libera de esa fuerza que nos empuja a aislarnos, a desentendernos de la vida de los demás, de la vida de nuestra ciudad”.

Dios vive en nuestras ciudades, concluyó el Obispo de Roma, la Iglesia vive en nuestras ciudades y quiere ser fermento en la masa, quiere mezclarse con todos, acompañando a todos, anunciando las maravillas de Aquel que es Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz”.

Damos gracias al Señor por el don de la leche

Con motivo de la celebración de la solemnidad del Bautismo del Señor, en la Capilla Sixtina ha tenido lugar el bautizo de 33 niños a cargo de su Santidad, que dijo: “Queridos, padres, padrinos y madrinas, si quieren que sus hijos sean verdaderos cristianos, ayúdenles a crecer ‘inmersos’ en el Espíritu Santo, es decir, en el calor del amor de Dios, en la luz de su Palabra. Por ello, no olviden invocar a menudo al Espíritu Santo, todos los días”.

Foto: ecclesia.pt

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Pueden hacerlo ustedes, por ejemplo, con esta simple oración: Ven, Espíritu Santo, llena el corazón de tus fieles e inflama en ellos el fuego de tu amor”.

Damos gracias al Señor por el don de la leche, y rezamos por aquellas madres -son tantas por desgracia- que no pueden dar de comer a sus hijos”.

Aquello que hace la leche para el cuerpo, la Palabra de Dios lo hace para el Espíritu: la Palabra de Dios hace crecer la fe, por la fe hemos sido creados por Dios”.

No se puede seguir a Jesucristo sin la Iglesia, porque la Iglesia es madre que nos hace crecer en el amor a Jesucristo”.

Nadie se hace cristiano por sí mismo

En la última catequesis del Papa hemos aprendido algunas cosas fundamentales, como entender lo que significa pertenecer a la Iglesia, o la relación entre Dios y la Iglesia.

Nosotros no somos cristianos a título individual, cada uno por su cuenta. Nuestra identidad es pertenencia. Decir «soy cristiano» equivale a decir: «Pertenezco a la Iglesia». Soy de ese pueblo con el que Dios estableció desde antiguo una alianza, a la que siempre es fiel. De aquí nuestra gratitud a los que nos han precedido y acogido en la Iglesia, quienes nos han transmitido la fe, enseñado a rezar y pedido para nosotros el Bautismo”.

Foto: primeroscristianos.com

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Nadie se hace cristiano por sí mismo. La Iglesia es una gran familia, que nos acoge y nos enseña a vivir como creyentes y discípulos del Señor. Y no sólo somos cristianos gracias a otros, sino que únicamente podemos serlo junto con otros”.

En la Iglesia nadie va «por libre». Quien dice creer en Dios pero no en la Iglesia, tener una relación directa con Cristo fuera de ella, cae en una dicotomía absurda. Dios ha confiado su mensaje salvador a personas humanas, a testigos, y se nos da a conocer en nuestros hermanos y hermanas”.

El cristianismo es una religión práctica: no para pensarla

En su homilía de la Misa de este lunes, el Papa Francisco ha explicado en la Capilla de la Casa de Santa Marta lo que nos enseña Jesús en las Bienaventuranzas, señalando que Jesús con ellas nos indica el programa de vida y vienen a ser el carnet de identidad de los cristianos.

Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados: «Pero el mundo nos dice: la alegría, la felicidad, la diversión, eso es lo lindo de la vida. E ignora, mira hacia otro lado cuando hay problemas de enfermedad, problemas de dolor en la familia. El mundo no quiere llorar, prefiere ignorar las situaciones dolorosas, taparlas. Sólo la persona que ve las cosas como son y llora en su corazón es feliz y será consolada”.

Fuente: CTV

Fuente: CTV

Bienaventurados los que perdonan, misericordiosos. ¡Porque todos somos un ejército de perdonados! Y por ello es bienaventurado el que va por ese camino del perdón. Bienaventurados los que tienen el corazón puro, sencillo, puro sin malezas, un corazón que sabe amar con esa pureza tan linda”.

Pocas palabras, palabras sencillas pero prácticas para todos, porque el cristianismo es una religión práctica: no para pensarla sino para practicarla. Hoy, si tienen un poco de tiempo en casa, tomen el Evangelio, el Evangelio de Mateo, capítulo quinto, al comienzo están estas Bienaventuranzas; en el capítulo 25 las otras. Les hará bien leerlo, una, dos, tres veces. Pero leer esto, que es el programa de santidad. ¡Que el Señor nos de la gracia de comprender este mensaje suyo!”.

Los niños son el anillo de una cadena

Con ocasión de la Fiesta del Bautismo del Señor, el Papa Francisco presidió la Santa Misa en la que bautizó a 32 niños recién nacidos. El Santo Padre dijo “Jesús no tenía necesidad de ser bautizado, pero los primeros teólogos dicen que con su cuerpo, con su divinidad, con su bautismo bendijo todas las aguas para que las aguas tuvieran este poder de dar el bautismo”.

Después, antes de subir al cielo, Jesús nos ha dicho de ir por todo el mundo a bautizar … Desde aquel día -indicó el Papa- hasta el día de hoy esto ha sido una cadena ininterrumpida: se bautizan a los hijos, y a los hijos, después a los hijos y a los hijos…Y hoy también esta cadena continúa”.

Foto: ACI Prensa

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El Papa añadió: “estos niños son el anillo de una cadena. Ustedes traen a estos chicos para el bautizo, después de unos años, ellos traerán un hijo, o un sobrino… a bautizar y esta es la cadena de la fe. ¿Qué quiere decir esto?”.

Yo quisiera solamente decirles esto: ustedes son trasmisores de la fe, tienen el deber de trasmitir esta fe a estos niños. Es la mejor herencia que les dejarán a ellos: ¡la fe! Sólo esto. Hoy lleven a casa este pensamiento. Nosotros debemos ser trasmisores de la fe, piensen esto, piensen siempre como trasmitir la fe a los niños”.

El Evangelio no se anuncia con bastonazos inquisitoriales

El pasado 17 de diciembre fue la Misa en acción de gracias por la aprobación de la canonización de Pedro Fabro. El nuevo santo es uno de los cofundadores de la Compañía de Jesús y su primer sacerdote.
Foto primeroscristianos.com

Foto: primeroscristianos.com

Su santidad comentó que el Evangelio se anuncia con la dulzura y el fervor del amor que da Dios, en este sentido dijo: “Me viene al pensamiento la tentación que quizás podemos tener nosotros y que tantos tienen, de relacionar el anuncio del Evangelio con bastonazos inquisitoriales, de condena. No, el Evangelio se anuncia con dulzura”.