La cultura nociva del descarte

El Papa ha recibido en audiencia a la Asociación Nacional de Trabajadores Ancianos italianos y les ha advertido de la relevancia de los ancianos.

La Iglesia mira a las personas ancianas con afecto, gratitud y gran estima, como parte esencial de la comunidad cristiana y de la sociedad, pues representan las raíces y la memoria de un pueblo”.

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Foto: ecclesia.pt

Ustedes tienen la misión de dar testimonio de los valores que realmente importan y que permanecen para siempre”.

Estamos llamados a trabajar para el desarrollo de la cultura de la vida, dando testimonio de que cada etapa de la existencia es un don de Dios y tiene una belleza e importancia propias, aunque esté marcada por la fragilidad”.

Hemos de contrarrestar la cultura nociva del descarte, que margina a los ancianos considerándolos improductivos. Favorecer los lazos entre generaciones porque el futuro de un pueblo requiere el encuentro entre jóvenes y ancianos”.

La espiritualidad del zapping

En el marco del viaje del Santo Padre a Ecuador, Bolivia y Paraguay, y con motivo del encuentro que tuvo en el Coliseo del colegio Don Bosco, en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), comentó el evangelio que relata el encuentro con el ciego Bartimeo:

Estaban con Jesús, miraban a Jesús, querían oír a Jesús. No escuchaban. Pasar es el eco de la indiferencia, de pasar al lado de los problemas y que éstos no nos toquen. No es mi problema. No los escuchamos, no los reconocemos. Sordera. Es la tentación de naturalizar el dolor, de acostumbrarse a la injusticia. Y sí, hay gente así: Yo estoy acá con Dios, con mi vida consagrada, elegido por Jesús para el ministerio y, sí, es natural que haya enfermos, que haya pobres, que haya gente que sufre, entonces ya es tan natural que no me llama la atención un grito, un pedido de auxilio”.

Foto: ecclesia.pt

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Acostumbrarse. Y nos decimos: Es normal, siempre fue así, mientras a mí no me toque, –pero eso entre paréntesis–. Es el eco que nace en un corazón blindado, en un corazón cerrado, que ha perdido la capacidad de asombro y, por lo tanto, la posibilidad de cambio. ¿Cuántos seguidores de Jesús corremos este peligro de perder nuestra capacidad de asombro, incluso con el Señor? Ese estupor del primer encuentro como que se va degradando, y eso le puede pasar a cualquiera, le pasó al primer Papa: “¿Adónde vamos a ir Señor si tú tienes palabras de vida eterna?”. Y después lo traicionan, lo niega, el estupor se le degradó. Es todo un proceso de acostumbramiento. Corazón blindado. Se trata de un corazón que se ha acostumbrado a pasar sin dejarse tocar, una existencia que, pasando de aquí para allá, no logra enraizarse en la vida de su pueblo simplemente porque está en esa élite que sigue al Señor”.

Podríamos llamarlo, la espiritualidad del zapping. Pasa y pasa, pasa y pasa, pero nada queda. Son quienes van atrás de la última novedad, del último bestseller pero no logran tener contacto, no logran relacionarse, no logran involucrarse incluso con el Señor al que están siguiendo, porque la sordera avanza”.

Ellos creían que escuchaban al Maestro, pero también traducían, y las palabras del Maestro pasaban por el alambique de su corazón blindado. Dividir esta unidad –entre escuchar a Dios y escuchar al hermano– es una de las grandes tentaciones que nos acompañan a lo largo de todo el camino de los que seguimos a Jesús. Y tenemos que ser conscientes de esto. De la misma forma que escuchamos a nuestro Padre es como escuchamos al Pueblo fiel de Dios. Si no lo hacemos con los mismos oídos, con la misma capacidad de escuchar, con el mismo corazón, algo se quebró”.

Pasar sin escuchar el dolor de nuestra gente, sin enraizarnos en sus vidas, en su tierra, es como escuchar la Palabra de Dios sin dejar que eche raíces en nuestro interior y sea fecunda. Una planta, una historia sin raíces es una vida seca”.

Y esta es la pedagogía del Maestro, esta es la pedagogía de Dios con su Pueblo. Pasar de la indiferencia del zapping al «ánimo, levántate, el Maestro te llama» (Mc 10,49). No porque seamos especiales, no porque seamos mejores, no porque seamos los funcionarios de Dios, sino tan solo porque somos testigos agradecidos de la misericordia que nos transforma”.

Cuando la conversión llega a los bolsillos, es segura

Su Santidad el Papa Francisco, al hilo del evangelio de Zaqueo, habló de la conversión y explicó que “convertirse no es un acto de voluntad ; no se piensa: ahora me convierto, me conviene…, o bien: debo hacerlo…. No, la conversión es una gracia, es una visita de Dios, es Jesús que llama a nuestra puerta, al corazón, y dice: «Ven»”.

Foto: EFE

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Zaqueo era jefe de los publicanos y rico; un corrupto que trabajaba para los extranjeros, para los romanos, traicionaba a su patria. En lugar de servir al pueblo, lo explotan para servirse a sí mismos. No era tibio; no estaba muerto. Estaba en estado de putrefacción. Precisamente corrupto. Sin embargo, ante Cristo sintió algo dentro: a este hombre capaz de curar, a este profeta que dicen que habla tan bien, yo quisiera verlo”.

Y luego sucedió lo que sucedió: la Palabra de Dios entró en ese corazón y con la Palabra, la alegría. Inmediatamente el corazón cambió, se convirtió, y pronunció su palabra auténtica: «He aquí, Señor, yo doy la mitad de lo que poseo a los pobres, y si he robado a alguien restituyo cuatro veces más». Esta es una regla de oro. Cuando la conversión llega a los bolsillos, es segura”.

Jóvenes con alas y raíces

El Papa Francisco intervino por video-conferencia en el tercer congreso de ‘Scholas Occurrentes’. Se trata de una red internacional de institutos escolares interreligiosos y multiculturales, cuyo objetivo es la inclusión social a través de la formación. Su origen está en las Escuela de Vecinos y las Escuelas Hermanas, dos asociaciones de Buenos Aires que conoce su Santidad de cuando era arzobispo de esa ciudad.

Foto: Radio Vaticana

Foto: Radio Vaticana

En una de sus intervenciones respondió a un estudiante sobre la manera de ayudar: “Los muros separan, dividen, y los puentes acercan. Respondiendo a tu pregunta: ¿qué pueden hacer?, seguir comunicándose, comunicar las experiencias, las experiencias que ustedes hacen… y con esta comunicación nadie manda, pero todo funciona. Es la espontaneidad de la vida, es decirle un sí a la vida. Comunicarse es dar, comunicarse es generosidad, comunicarse es respeto, comunicarse es evitar todo tipo de discriminación”.

Y a otro estudiante que le preguntó sobre el futuro le dijo: “¿Sabes dónde está el futuro?… El futuro lo tienen los jóvenes. Pero cuidado, jóvenes con dos cualidades: jóvenes con alas y jóvenes con raíces. Jóvenes que tengan alas para volar, para soñar, para crear, y que tengan raíces para recibir de los mayores la sabiduría que nos dan los mayores”.

Web de Scholas Occurrentes

 

La felicidad que se compra no dura

El Papa Francisco, en su visita a Corea, ha tenido un encuentro muy emotivo con los jóvenes, en el cual les ha hablado al corazón, sobre la felicidad y la necesidad de Dios para tener plenitud en la vida.

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Foto: Alberto Chinchilla / ACI Prensa

La felicidad no se compra. Y, cuando compras una felicidad, después te das cuenta de que esa felicidad se ha esfumado… La felicidad que se compra no dura. Solamente la felicidad del amor, ésa es la que dura”.

Y el camino del amor es sencillo: ama a Dios y ama al prójimo, tu hermano, que está cerca de ti, que tiene necesidad de amor y de muchas otras cosas. “Pero, padre, ¿cómo sé yo si amo a Dios?”. Simplemente si amas al prójimo, si no odias, si no tienes odio en tu corazón, amas a Dios. Ésa es la prueba segura”.

Antes que nada, el consejo: orar; orar por nuestros hermanos del Norte: “Señor, somos una familia, ayúdanos, ayúdanos a lograr la unidad. Tú puedes hacerlo. Que no haya vencedores ni vencidos, solamente una familia, que haya sólo hermanos”. Ahora les invito a rezar juntos, en silencio, por la unidad de las dos Coreas”.

Que María, nuestra Madre, los cuide y mantenga siempre cerca de Jesús, su Hijo. Y que los acompañe también desde el cielo san Juan Pablo II, iniciador de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Con gran afecto, les imparto a todos ustedes mi bendición”.

¿Tiene nuestra alma un educado cartelito de “No Molesten”?

En la preparación del día de Navidad, el Santo Padre reflexionaba sobre las dos venidas de Cristo, “aquella que conmemoramos ahora, el nacimiento físico, y aquella en que vendrá al final, a cerrar la historia”.

Pero, como ya afirmaba San Bernardo, hay también un tercer nacimiento: “Hay una tercera venida del Señor: aquella de cada día. ¡El Señor visita a su Iglesia cada día! Visita a cada uno de nosotros y también nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma asemeja a la Iglesia, nuestra alma asemeja a María. Los padres del desierto dicen que María, la Iglesia y nuestra alma son femeninas y aquello que se dice de una, análogamente se puede decir de la otra. Nuestra alma también está en espera, en esta espera por la venida del Señor; un alma abierta que llama: ´¡Ven, Señor!´”.

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Foto: EFE

Y me pregunto: ¿estamos en espera o estamos cerrados? ¿Somos vigilantes o nos quedamos seguros en un albergue, a lo largo del camino y no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos errantes? Por esto la Iglesia nos invita a rezar este ´¡Ven!´, a abrir nuestra alma y que nuestra alma sea, en estos días, vigilante en la espera. ¡Vigilar! ¿Qué cosa sucede en nosotros si viene el Señor o si no viene? Si hay lugar para el Señor o hay lugar para fiestas, para comprar cosas, hacer barullo… ¿Nuestra alma está abierta, como está abierta la Santa Madre Iglesia y como estuvo abierta la Virgen? ¿O nuestra alma está cerrada y hemos puesto un letrerito en la puerta, muy educado, que dice: ´¡Se ruega no molestar!?´”.

Y con entusiasmo nos exhortaba: “¡No! Que sea un alma abierta, que sea un alma grande, para recibir en estos días al Señor y que comience a sentir aquello que mañana nos dirá la Iglesia en la antífona: ‘¡Sepan que hoy viene el Señor! ¡Y mañana verán su gloria!’”.

No debemos nunca tirar sino vivir

El pasado sábado en la Basílica de San Pedro tuvo lugar el tradicional encuentro de Adviento con los alumnos de las Universidades de Roma. En el transcurso del mismo, el Papa rezó con ellos las vísperas y les deseó “buen camino hacia Belén”.

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El Papa, dirigiéndose a los universitarios, dijo: “¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino ir más allá de lo ordinario: ¡no os dejéis robar el entusiasmo juvenil!” y animándoles a corresponder al reto de la vida, proseguía: “El que no mira los desafíos, el que no responde a los desafíos, no vive. Su voluntad y sus capacidades, unidos al poder del Espíritu Santo que habita en cada uno de ustedes desde el día de su Bautismo, les permiten ser no espectadores, sino protagonistas de los hechos contemporáneos”.

“Les puede ayudar el bello testimonio del beato Pier Giorgio Frassati, que decía, un universitario como ustedes, decía: «Vivir sin fe, sin patrimonio que defender, sin sostener una lucha por la verdad no es vivir, sino ir tirando… » Nosotros no debemos nunca tirar sino vivir”.